La paradoja de la discriminación

Hoy en día la discriminación positiva es una realidad que se aplica en algunos ámbitos para compensar estructurar sociales reproducidas a lo largo de las generaciones, pero que aunque su finalidad sea la restitución de la igualdad real y material, no es menos discutida.

Así en nuestro ámbito, la industria de los videojuegos, igual que en otros ámbitos laborales como han sido la abogacía o la cinematografía, existe el empeño necesario para corregir la poca presencia de las mujeres en el camino profesional de estos sectores. Es verdad que por ejemplo en el ámbito del derecho ya está prácticamente superado, en industrias como las tecnológicas y científicas todavía hay mucho camino que recorrer.

Gracias a las políticas de igualdad y las leyes promovidas, se han implantado medidas tanto a nivel nacional como internacional para incentivar la inserción de la mujer en los ámbitos en los que tiene menor representación, y que además sea una inserción natural.

Por ejemplo, con la Ley de Igualdad 3/2007 del Parlamento español, en el ámbito cinematográfico y de las artes visuales, desde 2009 se han implementado incentivos para que las películas estén dirigidas por mujeres.

Pero, ¿qué pasa en los videojuegos? ¿por qué tanto alboroto? ¿es discriminatorio que las mujeres se asocien y excluyan a los hombres en sus actividades?

Cuando se hace mala prensa de la discriminación positiva, se llegan a situaciones como las que hemos vivido estos últimos días en las redes sociales, lo que hace que las mismas interesadas (las mujeres) acaben por rechazar los propios mecanismos de protección, o renuncien a sus derechos de asociación y reunión.

Esta mala visión de la discriminación positiva ha hecho que las mujeres, antes de aceptar un trato de favor, que además le ha sido reconocido como consecuencia de su rol en la historia, pues ha sido durante muchos siglos sujeto de infravaloración y relego, escojan mantenerse al margen de la reivindicación.

A veces nos da la sensación que si reivindicamos un trato diferente, nos estamos autodiscriminando. Pues efectivamente. Pero hace falta omitir el prejuicio negativo del concepto o idea de discriminación pues en cuestión de sexos siempre suena ofensiva, y por ende rechazada la discriminación positiva.

Lo que os queremos decir es que la igualdad, no se soluciona con medidas aplicables de forma igual. Es decir, la igualdad formal (artículo 14 de la Constitución Española, al que algunos han apelado en las redes) es muy bonita como concepto, pero a la práctica no se consigue equiparar a hombres y mujeres con sólo la igualdad formal. Necesitamos de la igualdad material (artículo 9.2 CE que promueve la efectividad de los derechos fundamentales de forma real) y la discriminación positiva. Esto no hace que se discrimine a las mujeres en detrimento de los hombres, sino al revés, igualar la situación de las mujeres a la de los hombres.

Así pues, nada tiene de perjudicial para el género masculino que las mujeres realicen eventos exclusivos para ellos, pues precisamente se consigue que un genero menos representado en los eventos mixtos, en la industria, y en el mercado laboral, tenga sus propios mecanismos de promoción.

Queremos creer que el origen de las palabras contrarias a nuestras finalidades se deban a la falta de consciencia del retraso histórico que las mujeres llevamos arrastrando como ya hemos dicho desde hace muchas generaciones a los diferentes roles dentro de una sociedad, y de forma extrapolada, en las empresas. Y queremos creer que tampoco son conscientes que los mecanismos para equiparar y corregir estas diferencias llega también con retraso.

Si aceptamos pues que existe una discriminación de origen, entonces podemos aceptar la necesidad de mecánicas de reequilibrio, pero si se niega estas diferencias en el punto de partida, entonces se rechazará la discriminación positiva tan necesaria todavía hoy en día.

La cancelación del último evento exclusivo para mujeres no es más que una evidencia de esta falta de consciencia de la que hablamos. Con las supuestas pretensiones que han llevado a la determinación de cancelar el evento no hacen más que poner de manifiesto esta discriminación, y para nada positiva.

Así pues, si fuera muy difícil la creación de eventos de videojuegos y en los pocos que se hicieran se excluyera a los hombres, entonces seria discriminación directa, injustificada y en detrimento del genero masculino, vulnerando flagrantemente la constitución Española, en nuestro caso. Pero en una industria donde la representación masculina es más que evidente, el aumento de los eventos de videojuegos y las diferencias de género en el mercado laboral de la industria, la creación de asociaciones de mujeres en los videojuegos y la preparación de eventos para mujeres, nada de perjudicial hay para el género masculino.

En ningún momento se ha despreciado al género masculino, al contrario, se toma como referente, y se trabaja para lograr el mismo status.

Así pues no estamos hablando solo de discriminación. Aquí entra en juego el pleno derecho de asociación y reunión, el derecho a la integridad física y moral y el derecho a la propia intimidad. Mientras que nos hemos organizado de forma pacífica, las críticas recibidas y comentarios han llegado a extremos prácticamente denunciables por vulnerar totalmente la dignidad de las mujeres como colectivo.

Nuestro propio Tribunal Constitucional, máximo defensor en nuestro Estado, de los derechos fundamentales, ha aceptado la constitucionalidad de las medidas de acciones positiva y discriminación inversa en relación con los grupos sociales desfavorecidos como las mujeres, los discapacitados o los ancianos (entre otros), aunque las medidas que se tomen para ello y que afecten a las condiciones de raza, sexo, religión, opinión… deben ser sometidas a un riguroso análisis.

Pero en nuestro caso, los mismos que han dado pie a que nos veamos obligadas moralmente hoy a reivindicar nuestra posición, han hecho por sí mismo de análisis y analizados. Todavía hay un abismo en el punto de partida entre hombres y mujeres en esta industria, y aunque las leyes y políticas nos defiendan, si no somos los propios humanos los que ponemos en práctica nuestros derechos reconocidos, será imposible llegar al momento en que la discriminación positiva ya no sea necesaria.

Así pues, considerando que todos somos humanos, personas, hombres o mujeres, queremos alentar a todas las mujeres en los videojuegos (y en todos los ámbitos en las que sea minoría) que no tiren la toalla y sigan luchando por su lugar, que no hay que sentirse mal por reivindicarse de forma pacífica y además constructiva, y a los hombres, alentarlos a aceptar la discriminación positiva, a querer comprender el origen de las reivindicaciones y, entre todos, conseguir un sector más igualitario.

El equipo de WIGES

Como nos gusta dar voz a nuestras socias les hemos preguntado, de forma anónima precisamente para preservar su intimidad, qué es para ellas la igualdad, y nos han respondido lo siguiente:

 

“La igualdad es poder hablar (y en este caso, jugar) como personas. No como un chico o una chica, hombre o mujer. Respetarnos mutuamente sin marcar esa diferencia de género.”
“La igualdad es reconocer las diferencias, aceptarlas y trabajar al máximo para minimizarlas”
“todos somos diferentes, eso lo sabemos todos, y es bonito, solo falta aprender a gestionarlo para que podamos tener las mismas oportunidades”
“la igualdad no es justa cuando causa discriminación”
“la igualdad es tener las mismas oportunidades y la misma representación, así como la misma libertad y derechos”

 

igualdad-vs-justicia

 

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